“Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.
Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,
ansiado por el plomo.”
(MIGUEL HERNÁNDEZ)

 

noria
Cuando le dije a Buero que el obispo de Orihuela me había desterrado por escribir una obra de teatro, casi me grita: —Miguel y yo nos sentíamos muy orgullosos de haber sido condenados a muerte por nuestro compromiso con la libertad del pueblo. Levanta la cabeza, muchacho. Mi vida coincide con la de mi paisano en la fatalidad, pero desde que me encontré con Buero, también es semejante en la testarudez, en la cabezonería… Pese a que el poeta oriolano nos lanzó aquel verso: “pasto fui del rocío”, y pese a que “el clavo que sobresale siempre recibe el primer martillazo”, seguiré hasta que muera en la vanguardia, aunque sólo sea con mi débil palabra.

 

- Feliz Año Hernandiano 2010